Skip to content

Le sud du Laos à vélo / El sur de Laos en bici

enero 16, 2013

¿No entiendes el francés? Pues nada, haz clic aquí para ver el texto en español.

(30 novembre-15 décembre)

Après une nuit de bus à se demander si les vélos accrochés à l’arrière avec de la ficelle seront encore là à l’arrivée, nous arrivons avec nos VTT à Pakse, au sud du pays, prêts à nous lancer dans une nouvelle virée à deux roues.

On the road again!

On the road again!

On commence à partir vers l’est faire une boucle sur le plateau bolavéen, zone de production de café, qui s’élève à environ 1200m, autant de dénivelé que nous devons afronter, heureusement cette fois-ci on a des vitesses sur le vélo et ça allège un peu nos souffrances! Après une journée et demie de montée, nous voilà à Paksong où on se repose un peu, se donnant le temps d’aller visiter des cascades et une plantation de café.

Secando al sol / Il sèche au soleil

Secando al sol / Il sèche au soleil

Après la montée, la descente! Le jour suivant, on le passe à se laisser aller dans la pente, sous un soleil radieux, dans un superbe de décors de montagnes. Comme au Cambodge, les bords de routes sont parsemés d’enfants qui crient “Sabaïdi” (Bonjour) à notre passage.

Arrivés à Salavan, c’est l’occasion d’un bain dans la rivière pour se rafraichir et jouer avec les enfants qui barbottent tout nus dans le fond d’eau (la saison des pluies est passée, les rivières sont basses). On fera aussi un tour au UXO (UneXploded Ordonance) centre qui se charge de localiser et retirer les bombes non explosées des américains suite à la guerre du Vietnam; la piste Ho Chi Minh passait en grande partie par le Laos faisant de lui pays le plus bombardé de l’histoire. Les carcasses des dernières bombes désarmocées s’empilent à l’entrée du batiment où un panneau nous révèle qu’ils en retirent encore beaucoup, 35 ans après la fin du conflit.

Chris y sus amiguitos / Chris et ses potes

Chris y sus amiguitos / Chris et ses potes

Las que no explotaron.Celles qui n'ont pas exploté.

Las que no explotaron.
Celles qui n’ont pas exploté.

Une journée sur une route de terre, à bouffer la poussière que lèvent les camions qui passent en continue, et nous voilà de retour sur la Nationale 13, l’axe nord-sud, et proche du Mékong.

Bientôt nous nous dévions de la nationale (qui a plus un air de départementale chez nous que d’axe principal du pays), pour emprunter les petits chemins en terre et sable, entre les rizières peuplées de buffles, pour rejoindre le Mékong et remonter son cours.

Cinq kilomètres avant Savannkhet, notre destination, bang!, le pneu arrière de Chris, qui avait déjà beaucoup vécu explose litéralement, ce qui nous oblige de continuer à pied. Au village suivant où on ne trouve pas de pneu de la bonne taille on se fait amener à la ville dans la benne d’un petit camion, où la réparation est faite en 10 minutes. On se repose une journée à Savanakhet, à se promener dans les rues tranquilles de l’ancienne ville coloniale au bord du Mékong.

Bang! Plus de rue / ¡Bang! Sin rueda

Bang! Plus de rue / ¡Bang! Sin rueda

Nous continuons vers le nord sur les petites routes le long du fleuve, prochaine grosse ville: Thakek. En chemin, nous passons la nuit dans un village, Nongbok, où ce sera l’occasion de passer une soirée avec les policiers (pas en service) à boire de la BeerLao en grande quantité, jouer à la pétanque (très prisé dans tout le pays), aller au karaoké (sans chanter, on est pas très fort avec la musique laotienne), et terminer dans la discothèque du village, complètement vide le lundi soir.

Thakek, par manque de temps, sera notre dernière étape, nous n’avons plus le temps d’arriver à vélo à Vientiane, récupérer nos passeports et sortir du pays avant l’expiraiton de nos visas. On y passe deux nuits, le temps découvrir une autre ville du bord du Mékong à l’atmosphère tranquille, et ses environs parsemés de karsts, les montagnes calcaires.

Brochetas

Brochetas y arroz pegajoso, en Thakek y en todo Laos…

Un dernier coucher de soleil mékongien, et nous partons encore en bus vers Vientiane où nous attendent nos passeports avec nos visas pour l’Inde. Nous revendons nos vélos à la personne qui nous les avait vendu, et allons traverser la frontière de la Thaïlande avant d’embarquer dans un autre bus pour Bangkok.

Allez, encore une fois / Venga, una vez más

Allez, encore une fois / Venga, una vez más

Tu veux plus de photos? Clique ici!

EL SUR DE LAOS EN BICI

(30 de noviembre-15 de diciembre)

Tras una noche de bus carcomidos por la duda de si las bicis sujetas con cuerdas a la parte de atrás del autobús seguirán estando con nosotros a la llegada, los cuatro (las bicis y nosotros) desembarcamos en Pakse, al sur del país, preparados para lanzarnos a una nueva aventura sobre ruedas.

On the road again!

On the road again!

Empezamos yendo hacia el este para conocer el altiplano de Bolavan, una zona de producción de café a una altura de unos 1200m, lo que nos supone unos 1200 metros de subida; por suerte, esta vez tenemos marchas en las bicis, así que no lo pasamos tan mal. Subimos durante un día y medio y llegamos a Paksong, donde descansamos un poco y visitamos unas cascadas y una plantación de café.

Secando al sol / Il sèche au soleil

Secando al sol / Il sèche au soleil

Y como todo lo que sube, baja, al día siguiente nos dejamos llevar por la gravedad, bajo un sol radiante y en un paisaje de montaña increíble. Como en Camboya, las orillas de las carreteras están sembradas de niños que gritan “Sabaïdiiiiiii” (hola) a nuestro paso.

Ya en Salavan, un bañito en el río para refrescarnos y jugar con los niños que chapotean desnudos en el hilillo de agua que corre (la estación de lluvias ya se ha acabado y los ríos están bajos). Visitamos también las oficinas de UXO (UneXploded Ordonance), el centro encargado de localizar y de retirar las bombas sin explotar que quedan de la guerra de Vietnam; el Ho Chi Minh trail (camino que llevaba del norte al sur de Vietnam, ocupando parte del territorio de Laos y Camboya), que pasaba muy cerca de aquí, hizo de Laos el país más bombardeado de la historia. En la entrada del edificio se ven varios montones con las últimas bombas encontradas; en un cartel se indica el número de bombas que se retira cada año que, 35 años después del final de la guerra, sigue siendo escalofriante.

Chris y sus amiguitos / Chris et ses potes

Chris y sus amiguitos / Chris et ses potes

Las que no explotaron.Celles qui n'ont pas exploté.

Las que no explotaron.
Celles qui n’ont pas exploté.

Tras Salavan, pasamos un día entero en una carretera de tierra, tragando el polvo levantado por el paso continuo de los camiones, y retomamos la nacional 13, el eje norte-sur, cerca del Mekong. Nos desviamos enseguida de la nacional (que más parece una carretera local de las nuestras que la arteria principal del país), para viajar más tranquilamente por los caminos de tierra y arena, entre los arrozales (ahora secos) llenos de búfalos, para reencontrarnos con el Mekong y remontar su cauce.

Y cinco kilómetros antes de Savannakhet, nuestro destino, ¡bang!, la rueda trasera de Chris, que tenía pinta de haber vivido ya muchos kilómetros, revienta de repente, obligándonos a seguir el camino a pie. En el pueblo siguiente no hay neumáticos del tamaño que necesitamos, pero nos llevan a la ciudad en la parte trasera de una ranchera; allí, en 10 minutos el problema está solucionado. En Savannakhet descansamos un día, paseando por las tranquilas calles de esta antigua ciudad colonial que se asoma al Mekong.

Bang! Plus de rue / ¡Bang! Sin rueda

Bang! Plus de rue / ¡Bang! Sin rueda

Seguimos hacia el norte por las carreteras que bordean el río, hasta la siguiente ciudad grande: Thakek. En el camino, hacemos noche en un pueblo, Nongbok, donde tendremos ocasión de pasar la noche con los policías locales (que no están de servicio); el plan es beber BeerLao, jugar a la petanca (muy popular en todo el país), ir al karaoke (sin cantar, tampoco es que conozcamos mucho la música de Laos) y terminar en la vacía discoteca del pueblo (estamos a lunes).

Thakek será nuestra última etapa, pues no nos da tiempo de llegar en bici a Vientiane, recoger nuestros pasaportes y salir del país antes de que se nos caduquen los visados. Aquí pasamos dos noches, descubriendo otra tranquila ciudad a los pies del Mekong y sus alrededores llenos de montañas calcáreas.

Brochetas

Brochetas

Una última puesta de sol mekongiana y tomamos de nuevo un bus hacia Vientiane, donde nos esperan nuestros pasaportes con los visados para la India. Revendemos las bicis a la persona que nos las vendió, pasamos la frontera de Tailandia y cogemos otro bus que nos lleva hasta Bangkok.

Allez, encore une fois / Venga, una vez más

Allez, encore une fois / Venga, una vez más

Que quieres más fotos, ¿no? Pues ya sabes, haz clic aquí.

Anuncios
2 comentarios leave one →
  1. Tata permalink
    enero 17, 2013 7:22 pm

    Realmente, es interesante seguir vuestro viaje conocer lugares sin levantarme de la silla desde mi ordenador pero más aún sentiros felices con esta “aventura” que estáis viviendo. Un beso y hasta pronto.

Deja un comentario / mets un commentaire

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: