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Vuelva usted mañana / Repassez demain

diciembre 22, 2012

Clique ici pour lire le texte en français

VUELVA USTED MAÑANA (by Ana)

Es cierto, parte de la culpa es mía. Yo había sido la encargada de recopilar información sobre visados y demás papeleo, así que a la menor sospecha de que en la India me iban a pedir un pasaporte válido 6 meses tras la expiración del visado, debía haber intentado hacer uno nuevo en Madrid. Aduciré en mi descarga, solamente, que ningún documento oficial de la India, en internet, afirma tal cosa. Y que, de todos modos, teníamos pensado pasar por la India hacia noviembre, lo que me dejaba al margen del problema.

Así que el día 11 de octubre, cuando en la Embajada de la India en Phnom Penh me dijeron que no podían hacerme un visado que durara hasta febrero, nos precipitamos a un ciber-café para llamar por teléfono a la Embajada de España en Vietnam (en Camboya no hay sección consular) y ver qué solución me proponían. Su respuesta me dejaba naufragando en el absurdo burocrático, pues la única solución era un nuevo pasaporte, pero estosólo se puede hacer cuando el actual caduca en seis meses o menos (el mío caducaba en ocho). Pero, afirmaba la voz al otro lado del hilo, se pueden hacer excepciones cuando están suficientemente justificadas: para ello debo enviar un email a su jefe. Convencida de la lógica de mi petición, envío el email. ¡Ah, con la administración española hemos topado! La respuesta, un par de días más tarde, es tan lacónica como ambigua: “Confirmamos la información recibida en conversación telefónica con esta Embajada”. Vuelvo a la carga, para recibir otra respuesta similar, pero más desarrollada: “La información que confirmamos es que: «los pasaportes sólo se renuevan si su validez es igual o inferior a seis meses»” (lo último entrecomillado porque era una cita de mi email). Presa a partes iguales de ira e indignación, escribo un último email (“¿pueden o no pueden renovar mi pasaporte?”) que quedará sin respuesta.

Hanoi, 22 de octubre. ¿Será el decorado exótico, el calor tropical, el tiempo pasado fuera de España?Porque he olvidado que cuando se traspasan las puertas de la Embajada una está de vuelta en su viejo país ineficiente… Cuando me presento en la ventanilla, la chica que me atiende me pregunta si tengo la autorización de su jefe. No la tengo (¿cómo la iba a tener, si no me respondió más que vaguedades?), pero llevo conmigo el billete para Nueva Delhi. Solícita, va a hablar con el funcionario para traerme una respuesta typicallspanish: “Lo siento, no podemos hacer nada”, que repite como un mantra a cada objeción mía para coronar la conversación con un “Pero usted podrá cambiar sus fechas, ¿no?”.
Chris mantiene una estoica serenidad y acaba convenciéndola de que vuelva a hablar con su jefe. Al rato entrevemos un resquicio de esperanza: “Nosotros no podemos hacer nada, pero podemos escribir a Madrid exponiendo su caso, a ver qué dicen. Pero eso sí, no tendremos respuesta hasta, como pronto, mañana por la mañana” (mientras hablamos aquí, en España es noche cerrada, y cuando allí empiecen a trabajar, aquí ya han cerrado el chiringuito). Si no fuera española, me preguntaría por qué el jefe no había mandado el email diez días antes. Pero está claro: aplicó el clásico principio hispánico, válido para pequeños obstáculos o para crisis económicas mundiales, de que si no se le hace caso, un problema desaparece.

Al día siguiente espero toda la mañana. Por la tarde busco en internet un poco a ciegas, no sé si esperando encontrar compasión o una lámpara mágica… Sorpresa: en menos de cinco minutos me topo con un documento del Ministerio del Interior en el que se explican las condiciones de expedición y renovación del pasaporte. La normativa recoge bien clarito que,en un caso como el mío, el pasaporte se renueva en las mismas condiciones que si estuviera próximo a la fecha de caducidad. Sin más dilación, renvío el documento al misterioso jefe de la chica de la ventanilla (ni siquiera ha firmado sus emails, así que no sé su nombre) y me preparo para imprimirlo y blandirlo en su cara en cuanto abra el chiringuito, el miércoles.
24 de octubre, 9 de la mañana. En mi bandeja de entrada un email: “Estimada Sra. Paradela, puede usted presentarse a solicitar la renovación de su pasaporte”. Ni una palabra de disculpa. Voy, relleno los papeles y pago la tasa correspondiente. La chica de la ventanilla me dice que las valijas diplomáticas llegan una semana sí y una no, y que en principio mi pasaporte debería estar en Hanoi dos semanas después. Todo parece acabado. Acto seguido compramos un billete de tren.

¿Todo acabado? ¡Nunca! Teníamos bien organizado nuestro rompecabezas de fechas (recoger el pasaporte, pasar por Inmigración, salir del país) cuando desde la Embajada nos lo vuelven a descolocar: llamo para preguntar qué tal van las cosas y me dicen que mi pasaporte llegará a Hanoi, aproximadamente, una semana después de lo que me habían dicho al principio. Las cuentas se nos descuadran: no puedo recoger el pasaporte el mismo día que se  nos caduca el visado, porque necesitamos más de 24 horas para llegar a la frontera…
Recuadramos todo a la fuerza, decidiendo prolongar el visado un mes más y no ir a Laos… Pero entonces llega un email de la Embajada: “Estimada Sra. Paradela, puede usted venir a recoger su pasaporte”. Al final ha llegado en la fecha que me habían dicho cuando hice la demanda, así que cambiamos nuevamente de planes, regresamos a Hanoi y tenemos el tiempo justo para recogerlo, pasar por Inmigración (mi visado debe migrar de mi antiguo pasaporte al nuevo), esperar los dos días del trámite y marcharnos a Laos in extremis (cruzamos la frontera el último día de validez del visado).
Ahora sí: tenemos todo listo para que, una vez en Vientiane, nos acepten nuestras demandas de visados para la India. Qué inocentes. La pesadilla burocrática, la incompetencia o simple desinterés de los señores de las ventanillas, no ha hecho más que empezar.

REPASSEZ DEMAIN (par Ana)

Vuelva usted mañana Cette phrase, célèbre en Espagne, donne titre à un article, paru en 1833, de l’écrivain romantique Mariano José de Larra. Cet article parlait de la lenteur de l’administration espagnole, est toujours d’actualité. Vous pouvez le lire (en espagnol) ici.

C’est vrai, c’est un peu de ma faute. J’étais chargée de compiler l’information sur les visas et autres démarches, donc à la moindre suspicion qu’en Inde ils allaient demander un passeport valable 6 mois après l’expiration du visa, j’aurais dû essayer de me le faire rénover à Madrid. J’ajouterai, seulement pour ma décharge,  qu’aucun document officiel de l ‘Inde sur internet affirmait une telle chose. Et que, de toute façon, nous avions prévu de passer par l’Inde autour de novembre, je n’étais donc pas concernée.

C’est ainsi que le 11 octobre, quand ils m’ont dit à l’ambassade de l’Inde à Phnom Penh qu’ils ne pouvaient pas me faire un visa jusqu’à février, on s’est précipité à un cybercafé pour téléphoner à l’ambassade d’Espagne au Vietnam (au Cambodge, il n’y a pas de partie consulaire) et voir quelle solution ils nous proposaient. Leur réponse me laissait m’échouant  dans l’absurde bureaucratique ; la seule solution était un nouveau passeport, mais celui-ci ne peut se faire que lorsqu’il ne reste que six mois de validité au plus (le mien était valable encore huit mois). Mais, comme l’affirmait la voix au bout du fil, on peut faire des exceptions si elles sont justifiées : pour cela, je devais envoyer un mail à son chef. Convaincue de la logique de ma demande,  j’envoyai le mail. Ah, nous avons buté contre l’administration espagnole ! La réponse, deux jours plus tard, est aussi laconique qu’ambigüe : « Nous confirmons l’information reçue lors de votre conversation téléphonique avec cette ambassade ». Je retourne à la charge pour recevoir une autre réponse similaire, mais plus développée : « L’information que nous confirmons est que : « les passeports ne se renouvellent que si leurs validité est égale ou inférieure à six mois » » (tout ceci est entre guillemets car c’est cité de mon email). Prisonnière autant de colère que d’indignation, j’écris un dernier email (« Pouvez-vous, oui ou non, renouveler mon passeport ? ») qui restera sans réponse.

Hanoï, le 22 octobre. C’est à cause du décor exotique, la chaleur tropicale, le temps passé hors d’Espagne ? Parce que j’avais oublié que lorsqu’on passe les portes de l’ambassade, on se trouve de retour dans son bon vieux pays inefficace… Lorsque je me présente au guichet, la fille qui me reçoit me demande si j’ai l’autorisation de son chef. Je ne l’ai pas (comment allais-je l’avoir s’il ne m’a répondu que vaguement ?), mais j’ai avec moi le billet pour Delhi. Toute seule, elle va parler avec le fonctionnaire pour me rapporter une réponse typiquement espagnole : « Désolé, nous ne pouvons rien faire », qu’elle répète comme un mantra à chacune de mes objections, pour couronner la conversation avec un « Mais vous pouvez changer vos dates, non ? ».
Chris garde une sérénité stoïque et termine par la convaincre qu’elle parle de nouveau à son chef. Après un instant, on entrevoit une lueur d’espoir : « Nous, nous ne pouvons rien faire, mais nous pouvons écrire à Madrid pour exposer votre cas, et voir ce qu’ils disent. Mais par contre, nous n’aurons pas de réponse avant demain matin au plus tôt » (Pendant que nous parlons, en Espagne c’est le milieu de la nuit, et quand ils commencent à travailler là-bas, ici ils ont déjà fermé la baraque). Si je n’étais pas espagnole, je me demanderais pourquoi le chef n’avait pas envoyé le mail dix jours auparavant. Mais c’est clair : il a appliqué le principe classique hispanique, valable pour les petits obstacles ou pour les crises économiques mondiales, selon lequel si on n’y fait pas attention, un problème disparait.

Le jour suivant j’attends toute la matinée. L’après-midi je cherche un peu à l’aveuglette sur internet, je ne sais pas si en cherchant de la compassion ou une lampe magique… Surprise : en moins de cinq minutes je trouve un document du Ministère de l’Intérieur où ils expliquent les conditions de demande et renouvellement de passeport. La règle explique bien clairement que, dans un cas comme le mien, le passeport se renouvelle dans les mêmes conditions que si la date d’expiration était proche. Sans me poser plus de questions, je renvoie le document au mystérieux chef de la fille du guichet (il n’avait même pas signé ses emails, je ne sais donc pas son nom) et je me prépare à l’imprimer et l’agiter sous son nez lorsqu’ouvrera baraque le mercredi.
24 octobre, 9 heures du matin. Dans ma boîte de réception un email : « Madame, vous pouvez vous présenter pour la demande de renouvellement de votre passeport ». Pas un mot d’excuse. J’y vais, remplis les formulaires et paye les frais correspondants. La fille du guichet me dit que les valises diplomatiques arrivent toutes les deux semaines, et qu’en principe, mon passeport devrait être à Hanoï deux semaines plus tard. Tout parait terminé. Nous allons aussitôt acheter un billet de train.

Terminé ? Jamais ! Nous avions bien organisé notre casse-tête de dates (récupérer le passeport, passer au service d’immigration, sortir du pays) quand l’ambassade nous désorganise tout : j’appelle pour demander où en sont les choses et ils me disent que mon passeport arrivera à Hanoï, environ une semaine après la date qu’ils m’avaient dit au début. Ça nous fout en l’air les plans : je ne peux pas récupérer le passeport le même jour que le visa expire, car nous avons besoin de 24 heures pour arriver à la frontière…
Nous sommes obligés de tout réorganiser, décidant de prolonger le visa du Vietnam un mois et ne pas aller au Laos… Mais alors arrive un autre mail de l’ambassade : « Madame, vous pouvez venir récupérer votre passeport ». Au final, il est arrivé à la date qu’ils m’avaient dit le jour de la demande, on change donc de nouveau les plans, rentrons à Hanoï et nous avons juste le temps de le récupérer, passer au service d’immigration (il faut passer le visa de l’ancien passeport au nouveau), attendre les deux jours de la démarche et partir in extremis au Laos (en traversant la frontière le dernier jour de validité du visa).
Maintenant oui, tout est en ordre pour que, une fois à Vientiane, ils acceptent nos demandes de visa pour l’Inde. Que nous sommes naïfs. Le cauchemar bureaucratique, l’incompétence ou simple désintérêt des seigneurs du guichet, ne fait que commencer.

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10 comentarios leave one →
  1. Sonia permalink
    diciembre 22, 2012 4:35 pm

    Por lo que veo lo de la administración española es un problema “mundial”. Tened mucha paciencia y no perdáis la sangre fría porque sino aún os harán menos caso. ¡No desesperéis!

    Por estas tierras hemos superado el fin del mundo y el Gordo no nos ha tocado… ¡¡ Qué paséis unas felices navidades allá dónde las paséis!! Por mañolandia en la cenica de clase os echaremos de menos ^_^

  2. Miriam permalink
    diciembre 22, 2012 5:27 pm

    Más de cien años y el artículo de Larra tan vigente y allende los mares. Qué fuerte, así “semos”.
    No permitáis que estas cosas estropeen ni mínimamente vuestro maravilloso viaje.

  3. Pepe permalink
    diciembre 29, 2012 12:51 pm

    Ya lo decía D. Mariano:
    “«¿Para esto he echado yo mi viaje tan largo? ¿Después de seis meses no habré conseguido sino que me digan en todas partes diariamente: Vuelva usted mañana, y cuando este dichoso mañana llega en fin, nos dicen redondamente que no? ¿Y vengo a darles dinero? ¿Y vengo a hacerles favor? Preciso es que la intriga más enredada se haya fraguado para oponerse a nuestras miras.”

    Parece ser que las cosas han cambiado poco desde el siglo XIX.
    Besos y nuestros deseos de que el año 2013 sea todavía mejor que este que se nos acaba (aunque la experiencia de este año sea inigualable, todo es posible ¿no?). Buena salida y entrada de año.
    Pepe, Paz, María y Nacho.

  4. enero 3, 2013 8:48 am

    Hola Ana y Cris espero que esteis bien os deseo lo mejor y desde España os envio un feliz Navidad FEliz Año 2013 y mis mejores deseos de felicidad para todo el mundo con el que os cruzais da a todos la paz de mi parte. Besos y abrazos a los dos.
    FELIZ AÑO 2013

  5. Victor Tarifa permalink
    enero 21, 2013 10:00 pm

    Y digo yo… ahí no funcionan las hojas de reclamaciones? Vamos que aquí tampoco es que funcionen… pero se queda uno tan a gusto… jajaja

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