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Siem Reap y los templos de Angkor

octubre 25, 2012

Clique ici pour lire le texte en français

(del 7 al 14 de septiembre)

No lo sabíamos, pero cruzar la frontera que separa Tailandia de Camboya es transportarse a otro mundo, pasar de un país no conquistado por los europeos pero occidentalizado en gran medida a uno mucho más tradicional, más auténtico – y más pobre.

Unas ocho horas de ruta (con paso de la frontera incluido) separan Bangkok y Siem Reap, ciudad que es la puerta de acceso a Angkor; se trata de uno de los lugares más visitados del país y eso se nota (hay, incluso, una calle llamada “Pub Street”), pero aun así la diferencia con los lugares turísticos de Tailandia salta a la vista: los chóferes de tuk-tuk, los dueños de los puestos de comida callejeros y de los centros de masaje te ofrecen sus servicios, sí, pero sin insistir hasta agotar la paciencia y siempre sonriendo…

Masaje de pies / Massage des pieds

Para la visita del conjunto arqueológico de Angkor, y aunque estamos en plena estación de lluvias, decidimos alquilar unas bicicletas (a sólo 1 dólar por día) que hacen las delicias de Ana, que tras seis meses y medio de viaje echa de menos a su fiel montura española. Pronto nos damos cuenta de que no podíamos haber elegido mejor: no sólo es la opción más barata, sino que nos permite decidir sobre la marcha lo que queremos hacer y nos ayuda a descubrir el país de otra manera, más lenta, más cercana a la gente. En cuanto nos alejamos de la ruta más turística (la carretera que toman los tuk-tuk y buses de extranjeros), los niños nos saludan, los mayores nos miran con curiosidad, cualquiera está dispuesto a echarnos una mano si hemos perdido el camino.

Taxi hacia el restaurante / Taxi au restaurant

En bicicleta, pues, recorremos las ruinas de la que fue, según algunos arqueólogos, la ciudad más grande de la era pre-industrial, un enorme conjunto arquitectónico que fue abandonado en el siglo XV para ser redescubierto en el XIX. Son tres días de asombro continuo: Angkor Wat, el edificio religioso más grande del mundo, con sus relieves impresionantes; Angkor Thom, la ciudad fortificada de más de 10Km2, cuya muralla recorrimos en bicicleta; Bayon y las misteriosas caras sonrientes que aún dan dolores de cabeza a los estudiosos; Ta Phrom, templo que se ha conservado voluntariamente más o menos como se encontró (parcialmente devorado por la selva); Preah Khan, templo a la par hinduista y budista,… Nos vamos familiarizando (es un decir) con algunos conceptos y representaciones del hinduismo (religión oficial del imperio jemer) y del budismo (religión oficial en algunos periodos del imperio y la más extendida en la Camboya de hoy), con los impronunciables nombres de los reyes de Angkor (Jayavarman, Indravarman, Yasovarman,… ), pensando de nuevo que somos unos completos ignorantes de todo lo que no sea nuestra historia y nuestra cultura occidentales.

Angkor Thom

Angkor Wat

Ta Prohm

Le hemos cogido tanto gusto a los pedales que decidimos continuar nuestro viaje por Camboya en bicicleta. El país es pequeño y muy llano, así que nos acercamos al mercado de Phsar Leu y, tras regatear un poco, conseguimos dos bicicletas de paseo con tres marchas, portaequipajes, cesta, dinamo y timbre por 72 dólares. De regreso al centro, nos hacemos con un mapa de carreteras (algo anticuado, según vimos más tarde), unos pulpos para sujetar las mochilas al portaequipajes y unas capas para la lluvia (no hay que olvidar que estamos en pleno monzón). Intentamos no acostarnos demasiado tarde y ponemos el despertador a las 6, dispuestos a pedalear sólo por la mañana para no pasar demasiado calor.

Más fotos aquí

SIEM REAP ET LES TEMPLES D’ANGKOR

(du 7 au 14 septembre)

On ne s’en doutait pas, mais traverser la frontière qui sépare la Thaïlande du Cambodge c’est rentrer dans un autre monde, passer d’un pays non conquis par les européens mais assez occidentalisé à un pays beaucoup plus traditionnel, plus authentique – et plus pauvre.

Environ huit heures (passage de la frontière inclus) séparent Bangkok de Siem Reap, la ville qui est la porte d’accès à Angkor ; il s’agit d’un des endroits les plus visités au Cambodge, et ça se sent (il y a même une rue qui s’appelle « pub street »), et malgré ça, la différence avec les lieux touristiques de Thaïlande saute aux yeux : les chauffeurs de touk-touk, ceux qui tiennent les stands de nourriture dans la rue et les centre de massages t’offrent leur services, oui, mais sans insister jusqu’à épuiser ta patience et toujours en souriant…

Masaje de pies / Massage des pieds

Pour la visite du site archéologique d’Angkor, et bien qu’on soit en pleine saison des pluies, on décide de louer des vélos (à seulement 1$ par jour) qui font le bonheur d’Ana, à qui, après six mois et demi de voyage, sa fidèle monture espagnole commençait à manquer. Rapidement, on se rend compte qu’on ne pouvait pas avoir choisi un meilleur moyen de transport : non seulement c’est l’option la moins chère, et en plus ça nous permet de décider sur le coup ce qu’on veut voir, et ça nous permet de découvrir les alentours d’une autre façon, plus lente, plus proche des gens. Quand on s’éloigne de la route plus touristique (celle qu’empruntent les touk-touk et les gros bus) les enfants nous saluent, les adultes nous regardent avec curiosité, les gens sont prêts à nous aider pour prendre le bon chemin.

Taxi hacia el restaurante / Taxi au restaurant

En vélo, donc, on parcourt les ruines de ce qui fût, selon certains archéologues, la ville la plus grande l’ère préindustrielle, un énorme ensemble architectonique qui fût abandonné au XVe siècle pour être redécouverte au XIXe. Ce sont trois jours d’émerveillement : Angkor Wat, le batiment religieux le plus grand du monde, avec ses bas-reliefs impressionants ; Angkor Thom, la ville fortifiée de plus de 10km2, sur la muraille de laquelle nous faisons un petit tour en vélo ; Bayon et ses mystérieux visages souriants qui donnent encore du fil à retorde aux chercheurs ; Ta Phrom, temple qui a été conservé volontairement plus ou moins dans l’état dans lequel il avait été retrouvé (partiellement envahi par la jungle) ; Preah Khan, temple à la fois hindouiste et bouddhiste,… On se familiarise petit à petit (façon de parler) avec quelques concepts et représentations de l’hindouisme (religion officielle de l’empire khmère) et du bouddhisme (religion officielle durant certaine périodes de l’empire, et la plus répandue dans le Cambodge actuel),  et avec les noms imprononçables des rois d’Angkor (Jayavarman, Indravarman, Yasovarman…), en pensant de nouveau que nous sommes complètement ignorant de tout ce qui n’est pas notre histoire et culture occidentales.

Angkor Thom

Angkor Wat

Ta Prohm

Nous avons pris tellement goût aux pédales que nous décidons de continuer notre voyage au Cambodge à vélo. Le pays est petit et assez plat ; on va faire un tour au marché de Phsar Leu, et après un peu de marchandage, on achète deux vélos de ville avec 3 vitesses, porte-bagage, panier, dynamo et sonnette pour 72$. De retour au centre, on achète une carte du pays (pas très à jour, comme on le verra par la suite), des sandows pour tenir les sacs à dos,  et des ponchos pour la pluie (il ne faut pas oublier qu’on est en pleine mousson). On essaie de ne pas se coucher trop tard et on met le réveil à 6h, près à pédaler seulement le matin pour ne pas avoir trop chaud.

Plus de photos par ici

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4 comentarios leave one →
  1. Victor Tarifa permalink
    octubre 25, 2012 9:43 am

    Hola chicos!
    Muy interesante! Hace tiempo que no os escribía, pero siempre os leo. Cuanta razón tenéis en lo de que solo conocemos la historia de los paises occidentales y además creemos que es la única! La misma sensación tuve yo cuando fui a Irán y Etiopía, paises muy ricos en historia y de los cuales no sabemos nada!
    Un beso a los dos!

    • octubre 25, 2012 9:47 am

      No sólo creemos que es la única sino que encima ni siquiera la conocemos bien.
      Ya sabemos que eres nuestro más fiel seguidor.
      Besotes

  2. Michel permalink
    octubre 25, 2012 2:18 pm

    Suerte con las bicis… mola mucho todo lo que contáis. hasta pronto… Y por favor Chris, déjanos alguna cerveza ( no te las bebas todas )… Y pedazos de pirañas… no te comen la piel muerta.. sino el pie entero si te descuidas. no? Cuidadin,

  3. Miriam permalink
    octubre 25, 2012 3:34 pm

    Ya echaba de menos saber de vosotros. Seguid disfrutando.
    Un besazo.

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