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Ultimos días en America / Derniers jours en Amérique

septiembre 12, 2012

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Del 14 al 19 de agosto.

Casi sin darnos cuenta nos íbamos acercando al final de nuestros seis meses en América y, con ellos, al ecuador de nuestro viaje… Si no hubiera sido porque teníamos ya los billetes, nos hubiéramos quedado un par de semanas más en Colombia: nos habíamos dejado invadir por la dulce pereza caribeña y no habíamos visto casi nada del resto del país. Así que tocaba sacudirse de encima el ritmo del Caribe y conocer otra Colombia: la de las montañas de la Sierra Central.
Hicimos del tirón el camino de Cabo de la Vela a San Gil, ciudad de la provincia de Santander que está considerada la “capital de los deportes de aventura” en Colombia. El día 14 de agosto nos levantamos a las 4 de la mañana, llegamos hasta Santa Marta combinando camiones 4×4 y buses locales y una vez allí cogimos nuestras cosas y un autobús nocturno hasta Barichara, donde enganchamos directamente con un minibús hasta San Gil… Uf…

San Gil

Cascade de Curiti (San Gil)

La ciudad de San Gil no tiene, en sí misma, mucho interés, pero está situada en un marco natural incomparable así que al poco rato de llegar nos encaramamos a uno de los miradores, el del Cerro de la Cruz, y nos dimos cuenta de que después de tanta playa ya teníamos ganas de montaña… Al día siguiente visitamos las cataratas Curiti, un paseíto que no tuvo nada de montañero porque el camino estaba empedrado… Y el tercer día decidimos lanzarnos a la aventura y hacer un poco de ráfting por el río Fonce. Como era nuestra primera vez, elegimos un paseo sencillo, que al final resultó demasiado sencillo porque el río estaba muy bajo, así que durante un rato hicimos ráfting sin piragua, o sea, que bajamos el río dejándonos llevar por la corriente (eso sí, con los chalecos salvavidas, que la aventura también tiene sus límites).
De San Gil nos fuimos a Barichara, pueblo que ostenta el título (nada más y nada menos) de “más bonito de Colombia”. No sabemos si lo era, pero podemos decir que es un pueblo precioso, que parece anclado en la época colonial, con todas sus casitas bajas y encaladas, y las calles empedradas… Y sorprendentemente tranquilo, a pesar de que se trata de un lugar muy turístico.

Barichara

Iglesia de Barichara

Uno de los atractivos de Barichara es el camino real que une este pueblo con el de Guane (es el nombre de los indígenas de este territorio, de los que no se sabe más que lo que dejaron escrito algunos cronistas españoles, pues fueron prácticamente exterminados), otro pueblecito colonial, bastante más pequeño.Paseamos, pues, por Guane, probamos el licor local, el sabajón (hecho con leche), visitamos su museo y regresamos a Barichara, donde tuvimos la suerte de asistir al ensayo de uno de los grupos que tocaban en los encuentros de música clásica que tenían lugar esos días en el pueblo y buscamos un paquete de “hormigas culonas”, el aperitivo santanderino consistente en hormigas (enormes) fritas sin patas, cabeza ni alas. ¿Qué cómo estaban? Hum… Diferentes. Un poco amargas, pero acompañadas por una cerveza pasaban bien.

Hormiga culona

Por la noche cogimos un bus para Bogotá, donde queríamos llegar un día antes del largo trayecto que, pasando por Fort Lauderdale, Los Ángeles y Shangai, nos llevaría al inicio de la segunda parte de este viaje: Bangkok.

Más fotos aquí

DERNIERS JOURS EN AMÉRIQUE: San Gil, Barichara et Guane

Du 14 au 19 août.
Presque sans s’en rendre compte, la fin de nos six mois en Amérique s’approchait, et avec elle, l’équateur de notre voyage… Si ce n’était pour les billets d’avion qu’on avait déjà acheté, on serait resté deux semaines de plus en Colombie : on s’était laissé absorbé par la douce torpeur caribéenne et nous n’avions vu pratiquement rien du reste du pays. Il était temps de laisser derrière le rythme des Caraïbes et de découvrir une autre Colombie : celle des montagnes de la Sierra centrale.
Nous avons fait d’une traite le voyage de Cabo de la Vela à San Gil, ville de la province de Santander, considérée comme « la capitale des sports d’aventures » en Colombie. Le 14 août, on se lève à 4h du mat, on arrive à Santa Marta en combinant camionette 4×4 et bus locaux, et une fois là-bas, on prend un bus de nuit vers Barichara, où on enchaîne avec un minibus pour San Gil… Ouf !…

San Gil

Cascade de Curiti (San Gil)

La ville de San Gil n’a pas vraiment un gros intérêt, mais elle est située dans un cadre naturel incomparable, et donc, peu après notre arrivée, on se dirige vers un des miradors, celui du cerro de la Cruz, et on se rend compte qu’après autant de plage, on avait envie de montagne !… Le jour suivant, on va visiter les cascades de Curiti, une ballade qui n’a rien de sauvage puisque le chemin est pavé… Et le troisième jour, on décide de se lancer à l’aventure et de faire un peu de rafting sur le río Fonce. Comme c’était notre première fois, on choisit une descente simple, qui résulte un peu trop simple car la rivière était basse, du coup pendant un moment, on fait du rafting sans bateau, c’est-à-dire qu’on descend la rivière en se laissant emporter par le courant (avec les gilets de sauvetage quand même, l’aventure a ses limites).

De San Gil on part vers Barichara, village qui porte le titre (rien que ça) de « plus joli de Colombie ». On ne sait pas si c’est vraiment vrai, mais on peut dire que c’est un village très beau, qui semble sorti de l’époque coloniale, avec ses maisons basses blanchies à la chaux, et ses rues à pic… Et, de manière surprenante, très tranquille, bien qu’il s’agisse d’un lieu très touristique.

Barichara

Iglesia de Barichara

Un des attraits de Barichara, c’est le chemin royal qui le relie à Guane (qui porte le nom des indigènes du territoire, dont on ne sait rien d’autre que ce qu’ont écrit les chroniqueurs espagnols, vu qu’ils ont été exterminés…), autre petit village colonial, bien plus petit. On fait un petit tour de Guane, goûte à la liqueur locale, le sabajón (fait à partir de lait), on visite le musée local avant de retourner à Barichara, où nous avons la chance d’assister à la répétition d’un des groupes qui jouait lors d’un petit festival de musique classique qui avait lieu ces jours-ci dans le village. On se met aussi à la recherche d’un paquet d’« hormigas culonas » (fourmis aux grosses fesses) ; l’apéritif de Santander consiste à ces fourmis (énormes) frites sans pattes, ni tête, ni ailes. Comment c’était ? Hum… différent ! Un peu amer, mais accompagnées d’une bière, ça passe bien.

Hormiga culona

Le soir on prend un bus vers Bogota, où on voulait arriver un jour avant notre long périple qui, passant par Fort Lauderdale (Miami), Los Angeles et Shangaï, nous amènerait au début de la seconde partie de notre voyage : Bangkok.

Plus de photos par ici!

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4 comentarios leave one →
  1. Irene permalink
    septiembre 12, 2012 1:15 pm

    solo puedo decir: Hala! Qué asco!!!

  2. septiembre 12, 2012 1:53 pm

    +1 al comentario de Irene

    ¿Rafting sin canoa? ¡Espero que no os dé por el paracaidismo sin paracaídas! xD

  3. Tata permalink
    septiembre 12, 2012 2:28 pm

    Bueno yo me uno al comentario de los dos anteriores.
    Pero de todas maneras las fotografías no tienen ningún mérito ¡con semejantes paisajes es fácil hacerlas bonitas!

  4. octubre 4, 2012 6:14 am

    Bueno, bueno, tampoco fue para tanto. No os imagináis los puestos de snaks en Tailandia: grillos, cucarachas, saltamontes… ¡Todo lo que se mueve es comestible!
    Y lo de las fotos es cierto: no tienen ningún mérito.
    Besos a todos y gracias por seguirnos.

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